Hola!
¿Qué tal? El día de hoy vengo escribiendo un poco sobre mi experiencia más reciente con el arte. Hace unas horas visité el MUAC con mi novia siguiendo la recomendación de Ile. La obra es de Cildo Meireles y debo admitir que me gustó mucho.
A lo largo del recorrido te vas encontrando con una serie de escenarios de todo tipo: un cuarto rojo, una habitación oscura repleta de talco para bebé por donde puedes caminar descalzo, una torre gigante de radios antiguos, un cuarto tapizado de relojes y cintas métricas, un espacio con vidrios en el suelo y sillas de púas, etc.
Cada lugar te transmite algo y si bien la exposición no tiene una temática definida sabes que lo estás sintiendo. A fin de cuentas, a mi parecer, ese debe de ser el objetivo del arte y sobretodo del contempóraneo: generar reacciones por parte de la audiencia para cambiar la forma en que mira las cosas.
Yo sí me perdí. Pasaban las horas y me alejé del mundo real sin darme cuenta. Es la expresión palpable, es poder tocar lo que una persona imaginó, es dejarte contagiar por una idea y es inventar un mundo que sólo te pertenece a ti.
Siento que muchas veces nuestra vida gira entorno a las cosas físicas, palpables, reales... Y está bien porque a fin de cuentas son las cosas que nos dan seguridad y nos hacen sentir que somos parte del mundo. Sin embargo, es imposible basar nuestra existencia en ellas. De vez en cuando está bien dejarte maravillar por el tacto de algo suave con tus pies, apreciar la temperatura de los colores, cambiar la perspectiva con la que observas, forzar tu mente a mirar más allá, hipnotizar tu vista con luces y formas. Está bien dejar de ser un ser físico, palpable y real.

En fin, ojalá puedan darse una vuelta al MUAC. Me parece que la exposición va a estar hasta enero así que tienen chance. Muy recomendable :) Bueno, me despido y nos vemos en otra ocasión. Bye!
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