miércoles, 9 de septiembre de 2009

CLAWS

¨HEY¨


¿Qué tal? Les posteo un boceto de historia que acabo de encontrar almacenado en mi compu. No sé hace cuanto lo escribí pero son de esas cosas que uno empieza y no termina. La historia se llama CLAWS (GARRAS) y es sobre la crisis de mediana edad de una tortuga llamada Carmelo...sí, una tortuga, y sí, se llama Carmelo, jaja. Espero retomar mi idea y terminar algo más formal. Mientras tanto les dejo el inicio del relato el cual se enfoca en uno de los sueños de Carmelo :D

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Carmelo Bodenheimer no pudo conciliar el sueño toda esa noche; visiones simultáneas de seres marinos sin forma se cernían sobre su diminuto cuerpo y lo arrastraban a las profundidades del místico océano. Carmelo se hundía en remolinos de burbujas sin piedad hasta que tocó el fondo. Los monstruos le presionaban la cabeza contra el suelo y la tierra le tapaba la boca impidiéndole exclamar un grito de auxilio.

En ese momento, un destello cegador de luz púrpura le había abrazado las pupilas y sintió como la tensión que sus captores ejercían sobré él disminuía considerablemente. Carmelo intentó empujarse hacia la superficie pero otro destello del mismo púrpura volvió a iluminar cada rincón del místico océano y una corriente de agua lo lanzó varios metros lejos de ahí.

Entonces, fue testigo de cómo una descomunal garra salida de la nada se cerraba alrededor suyo aprisionándolo con fuerza. La diferencia fue que ésta vez su captor no lo hundía sino que lo dirigía hacia el cielo con gran velocidad. Sintió su cuerpo romper con la superficie y después de ver manchones difusos e irreconocibles tuvo que acostumbrar sus ojos al cielo azulado del amanecer.

El aire le pegaba de lleno y su sangre, de por sí fría, se heló. Intentó mirar a su salvador (o captor, en el peor de los casos) pero por más que quiso no pudo ver más que su nauseabunda garra de reptil. Recorrieron por mucho tiempo el cielo y Carmelo, en sus ratos de lucidez, admiraba las bellas extensiones de selva y manantiales que se desbordaban debajo.

A lo lejos, por fin, distinguió su casa. El misterioso ser volador sobrevoló la pequeña construcción y, sin previo aviso, lo soltó. Cayó por lo que parecieron ser horas y sólo aguardaba el momento en el que su caparazón se estrellara con la dura piedra. Pero esto nunca sucedió ya que aterrizó sobre su mullido colchón de plumas de ganso al lado de su bella esposa Clarisa quien no se percató de que su marido acababa de caer del cielo.

Carmelo se tranquilizó después de un rato y procuró no pensar en lo que acababa de vivir ya que el sueño lo estaba matando. Cerró los ojos por unos momentos y su mente comenzó a divagar otra vez.

Diminutos golpes en la ventana lo despertaron. No hubo necesidad de abrir los ojos para saber de quién se trataba.

1 comentario:

  1. Si no fueras un marketer de corazón definitivamente serías un genial escritor. Heyyy que al principio pensé que la tortuga se llamaba caramelo jeje.

    En fin, me pareció un fragmento muy alentador. Nos vemos mañana! XoXo

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